INTRO

No puedes creer que los círculos tengan culo y cara. No puedes seguir creyéndolo.

Juega y verás que tienen un culo intrínseco en su cuerpito delgado y perfecto. Pero no es real, sólo una ilusión óptica y engrosada.

Me hacen daño los círculos que crecen en sueños. Ya son rutina en mis noches. Hablan por sí solos y van meciendo el encanto del beso y del abrazo. Empiezan a bailar dentro de mí salvajemente... Un círculo que se hincha y no respeta el límite de mi cuerpo, que presiona mi piel y se hunde.

Tengo el cuerpo lleno de marcas circulares. Mamá las ve, hay quién no puede verlas.

viernes, 5 de agosto de 2011

Ambas dos

El aliento eriza la piel y le sigue una caricia en el dorso de la palma. El cosquilleo penetra por los poros y se pierde, como el eco, hasta rozar el estómago. Un nuevo roce hace que se suba el calor a las mejillas y se nubla la vista con un mordisco en el labio. La yema va quitando la capa de aire que se acumula en la superficie. Primero desabrocha el botón de la frente, luego se abre la palma en los pómulos y se desliza una capa de seda. Pasa a desvestir los párpados con leves presiones y baja hasta los labios, donde muda la prisa al rincón y la musa se deja caer en el remolino del trance. 

1 comentario: